La
autogestión del talento humano, principalmente se refiere a esa gestión que
hace la persona en sí mismo, sin necesidad de esperar que un consultor o una
persona más experimentada o con mas conocimiento le diga que debe hacer o que
pasos debe dar para gestionar su propio talento humano, el primer paso o la
primera actitud que debe asumir la persona es cambiar su mentalidad de forma
que no siga los estereotipos que nos inculca la sociedad desde jóvenes como por
ejemplo enfocarnos en las debilidades, es el caso de los padres y los hijos en
las escuelas, cuando aplazamos una materia, te recriminan ese desliz, pero el
hecho de que en el resto de las materias alcanzaras excelentes notas no parece
ser tan relevante, de igual forma sucede en los sitios de trabajo, si llegas
tarde o tienes un desempeño deficiente los jefes sin dudar estarán allí para
reprocharlo, pero mientras todo va bien parece no merecer tanta atención de su
parte, en fin esta sociedad nos ha enseñado a lo largo de la historia que
mientras algo está mal toda la atención recae sobre eso, y ese es el cambio de
mentalidad que se requiere para auto gestionar nuestro talento humano, no
enfocarse en las debilidades sino en las fortalezas que tenga cada persona;
todo esto basado en el análisis de las personas exitosas, pensemos si esas
personas se enfocaron mas en sus debilidades o en sus fortalezas al momento de
alcanzar sus metas u objetivos.
Otra parte importante dentro de la
autogestión de nuestro talento humano es el descubrimiento de nuestras
fortalezas, y es que, la mayoría de las personas sienten más facilidad al
momento de encontrar en sí, sus debilidades que sus fortalezas, esto se debe a
que estamos acostumbrados a enfocarnos en nuestras debilidades más que en
nuestras fortalezas, entonces, ¿Cómo descubrirnos nuestras fortalezas?, los
expertos recomiendan hacerlo de forma científica, especialmente aplicando
ciertos test diseñados por especialistas en la materia con la finalidad de
ayudar a las personas a conocer sus fortalezas y enfocarse más en las mismas.
Para que la autogestión sea exitosa,
una vez tenga conocimiento la persona de cuáles son sus fortalezas, debe hacer
todo lo posible por enfocarse en ellas, para ello debe aplicar cada una de
ellas en su vida diaria, por ejemplo, para los exámenes de la universidad, no
todas las personas tienen la fortaleza de aprender largos textos y luego
plasmarlos como respuesta a una de las preguntas en un examen, para ello
existen técnicas visuales, didácticas, entre otras que facilitan a las personas
retener la información de una forma diferente, este es un ejemplo claro de no
enfocarnos en la debilidad (que sería no retener fácilmente la información textual)
sino en la fortaleza (retener información de forma más fácil a través de
imágenes, videos, sonidos, etc.). Si logramos implementar nuestras fortalezas
en la vida cotidiana podremos notar mejores resultados a la hora de
desempeñarnos en nuestras labores, sin embargo, como todo en la vida, requiere
constancia, por eso, es necesario repetir constantemente este tipo de
fortalezas a diario y hacerlas costumbre para alcanzar de forma eficiente
nuestros objetivos.
Entonces,
para concluir este blog sobre la autogestión del talento humano, debemos
recordar o recalcar el enfoque que debe tener la persona en sus fortalezas y no
en sus debilidades, es así que puede adquirirse la motivación necesaria para
alcanzar el máximo desempeño coadyuvando el cumplimiento satisfactorio de los
objetivos y metas planteados, entonces, tratemos de implementar rutinas en
nuestra vida diaria en las que apliquemos las fortalezas satisfactoriamente,
por convicción y evitemos enfocarnos en las debilidades que terminan por hacer
que actuemos por coacción en nuestro día a día. Es allí donde reside la
satisfacción de realizar nuestro trabajo de forma eficiente, nuestras
fortalezas y la autogestión del talento humano harán de nosotros elementos
imprescindibles dentro de cualquier organización en la que laboremos.